Nos besamos de una forma única, de una forma en la que el éxtasis recorría nuestro cuerpo sin parar. Que ganas de seguir siendo dominada por ese maduro

Un relato más sobre mi fantástica vida sexual, sinceramente no es por presumir pero llevo más de un año teniendo el mejor sexo que he podido llegar a tener en mi ¨larguisima¨vida.

Por si no recuerdan soy una chica de 23 años, hace unos cuantos meses comencé a escribir sobre mi vida sexual, tengo otros tres relatos por si les interesa saber más, todos son una continuación del primer relato llamado ¨Primera vez con una de 56¨, muy bien les contaré un poco más sobre mi, a mis 16 años comencé a tener relaciones sexuales, digamos que siempre me llamo la atención y desde la primera vez que lo hice empecé a buscar más y más, nunca lo hice más de 3 veces con la misma persona, quería conocer, hacer, tener diferentes perspectivas sobre lo que es coger, la verdad me encantaba hacerlo con quien fuera y como fuera, algunos me llegaron a llamar puta pero la verdad no me importaba, yo solo quería gozar.

Si leyeron el primer relato que escribí, sabrán que hace más de un año conocí a un hombre mucho mucho mayor que yo y por ser sincera yo solo hice contacto con el para coger, no me importaba más nada, al final eso no resulto…

Hace unos cuantos días acordamos vernos en un motel para ir a disfrutarnos, al inicio empezamos haciendo el amor, besos, caricias, le comencé a mamar la verga empezando en un estado un poco bajo hasta que se le fue poniendo cada vez más dura, eso era algo que me encantaba de su verga, el tamaño, era grande, media dos puños y aún le sobresalía la cabeza, me encanta comermela hasta el fondo, sentir como toca su cabeza el fonda de mi garganta, escupirle y empezarsela a jalar mientras le chupaba los huevos y me los comía, ver la satisfacción en su cara y la respuesta en su verga hacia que me pusiera más cachonda, me mojaba cada vez más y sentía como se escurría algo sobre mi entrepierna, definitivamente estaba demasiado cachonda y eso que solo le estaba mamando la verga.

Le pedí que me la metiera toda, me acosté boca arriba y abrí mis piernas y en un solo empujón me metío toda su verga, sentí como se abrío todo y cuando comenzó a meter y sacar, se resbalaba su verga dentro de mi por lo mojada que estaba, no hubo ninguna molestía, mientras me la seguía metiendo empezó a chuparme mis enormes tetas, mis pezones se pusieron duros de inmediato y estaba a punto de llegar al primer orgasmo, entre gemidos y caricias termine, un orgasmo satisfactorio.

Sin sacar la verga me pidío que cerrara mis piernas, así quedando en la postura del misionero, comenzó con un movimiento lento pero yo tenía ganas de algo más, algo un poco más duro, mantuvo ese ritmo un poco más de tiempo hasta que le pedí que me pusiera como perra y me tomara de los brazos llevandolos hacia atrás, me pregunto que si quería que me cogiera inmediatamente le contesté que si.

Nos besamos de una manera de salvaje que sentiamos el extasís recorrer por nuestro cuerpo, cada vez que he estado con él, a mi mente se viene que este hombre es como el vino, entre más viejo mejor, el tenía la experiencia y yo las ganas de hacer cosas nuevas, si al se le ocurría hacer algo lo platicábamos y en cualquier momento lo haríamos, si yo llegaba a ver un video porno le decía lo que me había gustado y le pedía que me lo hiciera, tenemos esa manera de comunicarnos y por eso es que yo no me había aburrido de estar con él, cada día que lo haciamos era de una forma diferente, había algo nuevo por hacer.

Después de nuestro beso apasionado, se levantó y me coloco en cuatro, a la orilla de la cama el de pie tras de mí comenzó por agarrarme las nalgas, abrirlas para ver lo que escondian, yo abierta hasta donde podía comenzó a darme de nalgadas y una vez que ya había dejado su mano marcada sobre mis nalgas y con su verga bien parada me la introdujo sin avisar, sentí como mis tetas empezaron a rebotar y a chocar contra la cama, mientras me seguía dando de nalgadas, después me pidío mi mano y la llevo hacia atrás eso hizo que mi cara quedará sobre la cama me tomo de la otra mano, jalandolas un poco y mientras me seguía metiendo y sacando la verga, mi cara y pecho se elevaron un poco, sentía como todo en mi cuerpo se movía, como rebotaban mis tetas pegandose entre las dos, también el choque de sus huevos contra mí y su verga como se metía y sacaba, llegue a sentir como iba a llegar el segundo orgasmo, no pude mantener la posición y regrese mis brazos hacía delante y comencé a gemir descontroladamente, sentía como mi corrida se iba cayendo por mi muslo.

Ya con las manos sueltas, gire mi cabeza a un costado para poder ver al hombre que me estaba cogiendo, vi su cara, su cuerpo bien trabajado y en cuestion de segundos me volví a venir, el con una pierna sobre la cama y la otra debajo se acercó a mi y comenzó a besarme, me pregunto que si me estaba gustando, que si me gustaba como su amo la cogía, como no podía responder por el movimiento que estaba teniendo esto le disgusto, tomó el cinturon y comenzó a pegarme, diciendome que en cuanto el hacia una pregunta yo respondía, volvió a preguntarme que si me gustaba como me cogía inmediatamente respondi que si, a lo que volvió a pegarme con el cinturón y me dijo si que?, conteste si, amo, me gusta como me coge.

Sin sacar su verga hizo que me fuera recorriendo hacia delante, me costo trabajo ya que el dolor del golpe con el cinturón me dejo como en shock, ya acomodada de la forma en que el me puso, comenzó a pedir que levantara mis nalgas y si no lo hacía en el momento en que el me lo pedía me daba una nalgada si me tardaba más volvia a darme otra nalgada mucho más fuerte, yo solo gemía del gozo, del extasis, no tarde nuevamente en venirme, sentía mi cuerpo lleno de dolor, cansado y agotado, a el no le importaba como me sentía, el quería dominarme, quería hacerme de el, quería que yo supiera a quien le pertenecia, de quien era.

Saco su verga y se levantó de la cama, se paro frente de ella, diciendome que si era una perra tenía que ir a buscar su hueso, yo todavía en cuatro comencé a andar como si fuera una perra, mientras me acercaba a su verga el se iba haciendo para atrás, llego un punto en donde me tuve que bajar de la cama para poder perseguir mi hueso, cuando estuve lo más cerca, me jalo el cabello e hizo que metiera su verga en mi boca, en cuestión de segundo le comencé a mamar la verga, el dirigía mi cara ya que me estaba jalando del cabello, me soltó el cabello empujandome un poco hacía atrás y otra ves el volvió a empezar a caminar hacia atrás, para esto ya habíamos recorrido todo el cuarto, yo agatas lo fui persiguiendo, regreso el a la cama y no tuve que perseguirlo a cuatro, me subí a la cama, me pidió que le siguiera mamando la verga, yo con todo gusto comencé a comermela toda, hasta el fondo y el con su mano comenzó a tocarme.

Me pidió que me recostara, seguía tocandome, metía y sacaba los dedos de mi vagina, tocaba mi clítoris y con su lengua chupaba mis tetas, mis pezones se ponían duros, me pidiío que me empezará a tocar, seguí su orden para evitar otro golpe y que me dejara alguna marca visible, comenzó a cogerme con su mano y yo me estaba masturbando, el me chupaba las tetas, volví a terminar, ahora sentía como toda mi corrida había quedado en su mano, me sentía tan bien para ya casi terminar.

Llegando a un punto en donde ninguno de los dos aguantaba el último orgasmo, se puso arriba de mi, nuevamente abrí las piernas, metió su verga y llevo mis piernas hacía mi cara y las abrio un poco, la punta de mis pies casi estaba a lado de mi cara, el se agacho para besarme y después se acercó a mi oreja y me preguntó que si me había gustado ser su puta, ser su perra, solo pude mover la cabeza afirmando la pregunta.

Bajo mis piernas e hizo que las llevará hacia abajo, quedamos nuevamente en misionero, llevo sus manos entre el colchón y mis nalgas, las empezó apretar, ambos estabamos gimiendo, llenos de placer cuando estabamos termiando, sentía como su leche entraba en mí, sentía como se dilataba todo dentro de mí y así es como terminamos en un orgasmo lleno de dominación y deseo.

Se quedo un rato recostado sobre mí, nos besamos, nos quedamos apreciendo lo que acabamos de hacer, disfrutando el momento de estár el uno con el otro.