Siendo dominada por mi sobrino Joaquín

voy a contarles una infidencia que guardo con mucho cuidado pero que me produce mucho morbo compartirla en forma anónima y más aún recibir comentarios de quien la lea. Me tomó un tiempo decidirme pero aquí estoy contando con lujo de detalles la relación incestuosa con mi sobrino Joaquín. Soy la hija adoptiva de 4 hermanos y cuando llegué al hogar de mis padres de crianza a los 10 años de edad, mi hermana mayor Leticia estaba pariendo su primer hijo y fue con ella con quien siempre tuve mayor afinidad. Leticia es enfermera y madre soltera. Cuando mis padres murieron yo me fui a vivir con ella y con Joaquín su hijo mayor. Como Leti estaba casi todo el día en el hospital yo pasé a ser como la empleada doméstica y la nana de Joaquín. Cuando mi sobrino cumplió 18 años yo tenía 28, y fue a partir de esa edad que nuestra relación fue cambiando drásticamente. Para ese entonces yo tenía un novio que me iba a visitar, pero notaba que a mi sobrino no le caía en gracia, se sentía molesto cada vez que él llegaba a visitarme o lo notaba fastidioso cuando sabía que iba a salir con él. Muchas veces me reprochaba que usaba la falda muy corta o que me pintaba demasiado. Mi hermana era una madre casi ausente, y era yo quien estaba más en contacto con Joaquín que ella, entonces era lógico que él sintiera celos de mí. Una noche de verano estaba con mi novio media escondida en lo oscuro debajo del porche de mi casa haciendo el amor de parada, muy cerca de la ventana de la habitación de Joaquín. Tengo un defecto o una virtud, no sé cómo llamarlo, pero cada vez que me penetran me transformo y no paro de gemir y gritar de placer, necesito explotar de alguna forma. Esa noche mis gritos y quejidos despertaron a mi sobrino quien levantó apenas la persiana para espiarnos. Yo me di cuenta porque al sentir el ruido de la cortina miré por el rabillo del ojo hacia la ventana y pude ver la sombra de una silueta fija que claramente era la de Joaquín. Le dije a mi novio pero ambos estábamos muy calientes y no nos importó que mi sobrino nos espiara, al contrario mi novio se potenció y comenzó a darme bien duro hasta hacerme estallar en un orgasmo que lo grité intensamente y que seguramente llegó muy fuerte a los oídos de Joaquín. A la mañana siguiente durante el desayuno Joaquín no me dirigió la palabra y se lo notaba enojado. Cuando regresó del colegio decidí hablar con él y preguntarle porque actuaba así conmigo. Después de una extensa charla Joaquín no pudo convencerme y sus argumentos no fueron del todo claros por lo que me dio pensar que había algo más que los celos tontos por su tía. A los pocos días de sucedido esto, mientras ponía la ropa en el lavarropas noté que los boxers de Joaquín claramente estaban manchados con semen seco, y días posteriores sucedía con más frecuencia. Era natural que un adolescente de 18 y virgen años se masturbara seguido o acabe de noche luego de un sueño erótico. Unos meses más adelante la relación con mi novio se fue deteriorando a raíz de su consumo excesivo de alcohol, se había puesto muy violento y comenzó a levantarme la mano. Una noche en la puerta de mi casa me dio una bofetada y me largué a llorar. Joaquín a pesar de su corta edad salió decididamente con un palo y comenzó a golpearlo. Durante el forcejeo mi novio le pegó una trompada y le lastimó el labio, pero logramos finalmente que se fuera. Entramos a la casa, lamentablemente mi hermana estaba de guardia esa noche y tuvimos que arreglarnos los dos solos. Nos sentamos en un sillón, ambos con un pañuelo envuelto en hielo para desinflamar, a él el labio y a mí el pómulo. Nos abrazamos y lloramos juntos. Esa situación fue un quiebre para ambos y nuestra relación pasó a ser más de amigos y compinches que de tía y sobrino. Obviamente dejé de ver a mi novio y pasaba más tiempo junto a Joaquín. Al poquito tiempo de los hechos que relaté, una noche luego de cenar, me fui a bañar y aproveché a masturbarme debajo de la ducha. Al romper con mi novio no volví a tener relaciones con nadie más y esa noche estaba muy caliente y con ganas de meterme algo dentro para gozar. Me llevé un dildo a la bañera y me hice una buena paja con doble penetración. El baño estaba lleno de vapor y por la mampara pude ver como se abrió apenas la puerta, como que alguien la hubiese abierto. Al principio pensé que era yo quien no la había cerrado bien, pero los hechos que luego se sucedieron derribaron esa sospecha. Fue una situación que pasó en el momento y le resté importancia. Cuando finalicé, salí del baño envuelta en una toalla y al pasar por la habitación de Joaquín sentí música y pensé que mi sobrino se había dormido con el equipo prendido ya que solía hacerlo repetidamente. Abro apenas la puerta para apagar el ruido que me resultaba molesto para conciliar el sueño y al asomarme lo encuentro sentado y desnudo en la cama haciéndose una tremenda paja. Me sonrojé, le pedí disculpas y cerré enseguida la puerta. Me fui a mi habitación y no podía conciliar el sueño, ya no por el ruido de la música sino pensando en esa enorme verga que Joaquín sostenía en sus manos. Nunca pensé que un adolescente pudiese tener semejante pija. A la mañana siguiente mientras desayunábamos se produjo el siguiente diálogo:

Yo: Perdona Joaquín por lo de anoche, yo no quería, tú sabes…. –

Joaquín: No es nada tía, fue mi culpa-

Yo: ¿Cómo que tú culpa?-

Joaquín: Es que yo tía, anoche entré….al….ba.., pero yo no quería..

De inmediato me di cuenta que mi sobrino entró al baño a espiarme desnuda para luego ir a masturbarse pensando en mí.

Yo: Está bien Joaquín ambos cometimos una imprudencia, quédate tranquilo, esto queda entre nosotros dos.

Joaquín: ¿entonces no vas a decirle a mamá?

Yo: No Joaquín, ella se enojaría con ambos, mantengámoslo en secreto, así como tu me ayudaste a mantener en secreto cuando mi novio nos golpeó ¿te parece?

Joaquín: Si, seguro, gracias tía!

La cara de satisfacción de mi sobrino era evidente. Unas semanas después estaba yo en el baño y sentí el portero sonar y le pedí a Joaquín se fijara quien era. Yo seguí en el baño secando mi cabello y con el ruido del sacador no podía escuchar nada. A los pocos segundos siento que la puerta del baño se abre, mi reacción fue regañarlo por fisgón pero observo que mi sobrino estaba con el labio ensangrentado parado delante de mí.

Yo: ¿Qué pasó Joaquín, quien te hizo esto?

Joaquín: Tu novio otra vez, quiso entrar borracho y alcanzó a pegarme porque yo lo empujé para que se vaya y deje de molestar.

Yo: Lo siento amor, a ver deja que tu tía te cure.

Y envuelta en la toalla fui a la nevera a buscar hielo y lo acosté en su cama mientras le sostenía la compresa con hielo.

Yo: Pero Joaquín él es más grande que tú, porque hiciste eso, era sabido que iba a pegarte y reaccionar violento.

Joaquín: Yo no quiero que nadie te haga daño tía.

Me lo expresó tan tiernamente

Se largó a llorar y sentí que tenía que contenerlo, lo abracé y nos consolamos juntos. No me había dado cuenta pero la tolla que me envolvía se había abierto un poco y la zona de mi pubis quedó al descubierto. Al percatarlo Joaquín cambió el rostro y llevó sus ojos directo a mi vagina que lucía depilada. Yo me tapé instintivamente pero Joaquín de inmediato tuvo una erección debajo del pantalón que noté de inmediato.

Yo: Espera, me voy a cambiar y vuelvo.

Joaquín: no tía quédate, no te vayas.

Y extiende sus brazos para lo abrace una vez más. Lo abrazo y siento que lo hace más fuerte que la primera vez, como invitándome a que lo abrace yo también de la misma forma. Ahora Joaquín apoya su rostro sobre mis tetas y se queda así por un rato abrazándome fuerte sin intenciones de soltar mientras decía una y otra vez “no quiero que nadie te haga daño”.

Ese abrazo fuerte y prologando, y sabiendo que no llevaba nada debajo de la toalla despertó mi morbo y en una mezcla de compasión y morbo instintivamente le doy suavemente un beso sobre el labio cortado. Lo miro fijo y él también me devuelve la gentileza pero ese beso lo acompañó con su lengua tratando de entrar a mi boca. Mi primera reacción fue salir de esa situación pero Joaquín arremetió nuevamente y me besó decididamente con claras intenciones de explorar mis reacciones. Cuando intento ponerle fin a algo que pasaba a mayores al pararme y descuidadamente se me cae completamente la toalla y quedo totalmente desnuda delante de él. Quedé paralizada y al intentar levantar la tolla Joaquín reacciona y dice:

Joaquín: No tía!!! Quédate así, quiero verte desnuda pero no le digas nada a mamá. Me gusta tu cuerpo, estás mejor que cualquiera de mis amigas pendejas.

Semejante adulación aunque vinera de mi sobrino despertó en mí más aún el morbo una vez más. Entre tanto observo que su verga estaba dura y parada debajo del pantalón como intentado romper la tela. Era claro que Joaquín me deseaba como mujer. Se sentía atraída por mi y ya no era su tía sino una mujer a la que deseaba penetrar.

Yo: Pero Joaquín no puede ser, esto está mal, mira cómo te pusiste. ¿En qué locura va a terminar esto?

Joaquín abre la cremallera del pantalón y deja salir su enorme pene para que lo vea. Mi cuerpo reaccionó y se me puso la piel de gallina al observar esa verga de virgen, grande, gruesa y dura como estaca

Joaquín: Toca tía, toca por favor, hazlo por mí, en recompensa por correr a ese novio tuyo que te maltrata. ¿Me haces la paja? Solo eso me conformo y que quede entre nosotros.

Joaquín había perdido toda inhibición y estaba jugado.

Yo: No está bien, esto no está bien, guarda eso antes que…..

Joaquín: tú eres mi tía pero no eres mi tía biológica, no sería malo que lo hagas, solo por esta vez.

Eso me desorientó por un momento y el chico aprovechó esa duda para tomar mi mano y llevarla a su pija.

Joaquín: vamos házmela, no aguanto, voy a eyacular de solo verte desnuda.

Mi morbo subió a niveles nunca antes alcanzados, mi vagina estaba poniéndose húmeda y en un acto reflejo tomé con una mano la verga de Joaquín para empezar a sobarla, mientras el miraba mi cuerpo desnudo. Yo estaba excitadísima y mis pezones comenzaron a erectarse.

Joaquín: Asiiii tía soba bien, rápido, aprieta fuerte mi pija.

Ayudaba con escupitajos de saliva sobre el glande para lubricar bien y mejorar el deslizamiento de mi mano sobre la pija, mientras Joaquín miraba mis tetas subir y bajar; arrimé la cabeza de su verga a los pezones para fortarlos, eso lo enloqueció y su pija estaba roja como una brasa a punto de explotar, luego apoyé el muslo de una de mis piernas sobre la suya para que tenga mejor contacto con mi cuerpo y para mostrarle mi vulva, que con otra mano yo misma la acariciaba haciéndome también una paja. Al hacer ese movimiento de contacto y al observarme que me tocaba y gemía de placer, como buen virgo y desesperado Joaquín expulsó semen como un géiser que bañó mis tetas de leche; no obstante después de eyacular su pija seguía dura y parada como si nada. Me limpié el semen que había en mis manos engrudadas pasándolos por mis pechos. Acto seguido me senté delante de él sobre la cama, abrí mis dos piernas y dejé que sus dedos exploraran mis labios vaginales frotándolos rápidamente, mientras nuevamente tomé su pija y una vez más ambos nos masturbamos, yo a él, y él a mí. Esta vez duró más tiempo y logró controlar la eyaculación y esperó a que llegara yo al orgasmo y juntos acabamos al mismo tiempo. Esta vez junté el semen que se había depositado en mí puño y dedos, y mirándolo fija y lujuriosamente con mi lengua limpié hasta la última gota. No hubo penetración ni fellatio, fue una buena paja con una carga erótica de alto voltaje.

Yo. Esto será un secreto entre tú y yo, y no volverá a suceder

Joaquín. Claro tía, un secreto para toda la vida. Me gustó verte desnuda y que me hagas la paja.

Esa noche me fui más caliente que nunca a dormir, y con ganas de meterme esa enorme verga de Joaquín en mis entrañas. Estuve a punto de rogarle que me la meta toda bien dentro.

Los días sucesivos fueron extraños, cuando mi hermana se iba a trabajar Joaquín andaba por la casa en bóxer como exhibiéndose, y casi siempre con el torso desnudo o pantalones cortos, tratando de seducirme aunque no decía nada al respecto, solo cruce de miradas. Esa experiencia erótica lo había motivado.

Una semana después Joaquín se fue a casa de unos amigos y yo me quedé sola. Aproveché a quedarme con poca ropa, solo la tanga y el sostén porque hacía calor. Al rato quedé dormida sobre el sofá. Me despierto sobresaltada porque sentí algo que me tocó la mejilla. Era Joaquín!!!! Estaba allí frente a mi parado, desnudo y apoyando su pija en mi mejilla.

Yo: Otra vez no Joaquín, para, guarda eso antes que…

Joaquín: ¿Antes que.. Que tía?

Yo: Antes que……..

El olor de esa pija dura y grande tocando mi rostro me subió la libido al máximo y cedí a la tentación. Esta vez me senté, la tomé con mi mano y me la llevé suavemente a la boca. Primero con la punta de la lengua jugué con su glande, luego lentamente empecé a engullir cada centímetro en la garganta hasta llegar a los testículos y ahogarme.

Joaquín: asiiiii tía, así dale trágala toda, me haces gozar, que bien la chupas!!! Sigue, sigue, no pares!!!!

Llevé mi mano al clítoris mientras le chupaba la pija a Joaquín quien se retorcía de placer gimiendo. Esta vez estaba más controlado, no obstante le pedí que no acabara aún. Por varios minutos le chupé la pija y los testículos sin parar y cuando noté que no daba más lo autoricé a largar su semen adentro. Mi boca se rebalsó de leche que caía por mi barbilla, y a su vez sobre mis tetas. Me la tragué toda con unas ganas!!!!. Joaquín con sus 16 años seguía con la pija dura; acto y sin dejarlo tomar aire me siento al borde del sofá, abro mis piernas y en posición del misionero dejo que se desvirgue sobre mi cuerpo de una buena vez. Tuve que contenerlo porque estaba ciego de calentura, entonces tomé su pija con la mano y la manipule hasta dejar la cabeza apoyada en mis labios que frotaba con su glande duro y rojo, lo puse fuera de si hasta que finalmente lo dejé embestir hasta el fondo en un viaje de ida y retroceso que me hacía gemir de placer. El living se inundó con mis gritos, yo estaba fuera de mí, sentía como mi sobrino de 16 años me estaba dando rosca sin parar. Crucé mis piernas como tijera sobre su espalda y lo apretaba bien fuerte contra mi cuerpo mientras sus labios besaban los pezones duros y respingones de mis tetas. El embestía una y otra vez haciéndome sentir su verga dentro de mí loca de placer.

Yo: No vayas a acabar dentro de mí Joaquín, no estás usando profiláctico, voy a preparar mi culo para que me acabes ahí dentro, además quiero sentir esa pija entrar a mi culo.

Me di vuelta, me puse en 4 patas, respingué mi culo lo más arriba posible y con mis manos abrí los cantos para facilitar la penetración, me introduje un dedo, luego dos y luego tres hasta dilatarlo. Una vez dilatado le pedí a Joaquín que escupa saliva en el orificio para facilitar la penetración.

Yo: dale arroja saliva sobre mi culo, mete el dedo y luego dos despacio, prepárame bien, dilátalo. Esa verga iba a ser complicada, era gruesa.

Joaquín hizo lo que le pedí, muy suave como yo quería, y luego de unos minutos apoyó la cabeza de su verga y despacio me la fue metiendo suave. Yo gritaba en una mezcla de dolor y placer.

Yo: Vamos empuja ya! Dame duro Joaquín tu sabes! Dámela toda!!!

Su verga me hacía ver las estrellas pero me encantaba tenerla dentro, entraba y salía hasta que exclamó que no aguantaba más y le pedí que mientas embestía su verga, que descargue toda la leche dentro de mi culo.

Sentí como el semen de Joaquín entraba por el agujero maltrecho de mi pobre culito. Con sus testículos tocando los cantos sentía la tibieza del semen llenar el agujero, y al sacar su pija las contracciones de mi culo arrojaron hacia afuera la leche que había entrado, que a su vez caía por mi raja. Me quedé así, y en una actitud morbosa un rato mostrándole como mi culo abierto como flor expulsaba la leche hacia fuera

Luego de eso nos fuimos a bañar juntos y el me dio duro una vez más por ambos lados mientras el agua caliente de la ducha bañaba nuestros cuerpos. Está claro que a los 16 años la pija de un adolescente esta siempre lista.

Esa fue la primera vez con Joaquín, mi sobrino, quien a partir de ese día me eligió como su puta y yo a él también dispuesta a complacerlo de allí en más porque desde ese día no me enamoré de él sino de su preciosa verga.

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